La Campana
Las palabras de este relato son vacías, para explicarles como mi profesor nos trataba de explicar el episodio del que había sido testigo hacía unos cuantos días, en su encuentro con los espíritus chocarreros que inundaban la vieja instalación de - Y miren muchachos, les aseguro que aunque soy de Occidente, no creía en estas cosas –decía el Profesor Carmelo, con unos ademanes de acordionista. –El Profesor Luís y yo estábamos en la dirección, haciendo las impresiones de los exámenes finales en el mimeógrafo cuando de repente…
Sus ojos parecían volverse tan profundos, como la oscura noche que narraba. –escuchamos como pasos, abajo en el pasillo, y unos aruñidos en el piso.
- Detenete Ramón- le dije -¿estás oyendo lo mismo que yo? –luego narró como éste en un rincón, encogido de hombros, con ojos grandes como huevos estrellados intentaba despertar de la pesadilla.
- y mientras tratábamos de encontrar explicación alguna, pudimos escuchar como las gradas de madera crujían ante los pasos que cada día se acercaban. Estuvimos en la intención de tirarnos por la ventana a la ventura de la oscuridad, pero era demasiado tarde, se escuchaba como que bajaban y subían las gradas y el sonido de las uñas era inconfundible…
Nuestros esfínteres saltaron al escuchar de pronto el grave “Dong!, Dong!” de la campana, y el aruñado en todo el pasillo y gradas… les aseguro que los exámenes quedaron tirados en la dirección ante la carrera que no esperó a nuestra prisa, solo de contarlo se me erizan los cabellos...
… Era una noche fría de esas en Minas de Oro, cuando no había cancha para exhibir los tullidos cuerpos en un partido de Basket y asumir volver locas a las internas que desfilaban en la pasarela por el otro costado
Así que las toneladas de aburrimiento nos desesperaron, luego que Tulio puso la luz y las señoras se dedicaron a ver su novela. De pronto, ese instinto inalámbrico, más agudo que el del Señor Presidente no hizo distinguir que la vieja escuela tenía luces encendidas en la dirección, por lo que decidimos investigar que pasaba. Fueron solo dos gases para saltar la vencida cerca, ni idea por donde entraron los dos canes, así que éramos por todos cinco: mis dos hermanos, una perra pastor alemán color amarillo y una perra negra ahumado que siempre andaba cubierta de aceite quemado para matar una extraña sarna llamada “karate”.
Sigilosamente entramos a la escuela, disfrutando un híbrido entre “The A Team” y “G.I. Joe” y aunque tratamos de no hacer ruido los aruñidos de nuestros canes silbaban en el silencio y los zapatos nuevos de zuela de Rodulfo chillaban como si estuvieran masticando hule. Luego subimos las gradas y pasamos por donde estaba la legendaria campana de El Malcotal, pudimos ver a los profesores Carmelo y Luís, que se torcían tripas en una esquina como asustados de que les fueran a robar los exámenes.
Bajamos las gradas llenos de aburrimiento, con los perros hasta llegar al descanso. Allí mi hermano intentó decirnos algo en clave que no pudimos entender pues lo decía en medio de una risa ahogada.
- Sal… despupusa… que voy… a ja. Ha ha, pa na…
- Qué? -le dijimos, luego repitió lo mismo pero en un Morse más antiguo.
El signo de interrogación desapareció de pronto, cuando nuestros mismos corazones tronaron de sorpresa.
-Dong!, Dong!, - sonó grave la campana al tiempo que salimos descolgados por las gradas como llevados por el eco que retumbaba entre nuestros tropezones y caídas, los perros rayaban el mosaico con sus uñas tratando de alcanzar la puerta.
Finalmente terminamos en nuestro cuartel, muertos de risa y satisfechos de haber terminado con nuestro aburrimiento.
Cuando el profesor lo contaba, las carcajadas sonaban hondo en mi esófago, ante la inconsistencia de sus profundos principios por los espíritus chocarreros y mi rutinaria ambición a tocar la campana a la hora de recreo. No se si me creyó, o lo consideró una insinuación por agredir su clase, aspecto por el que siento mucha pena y donde esté, asumo que tras veinte años debe haber convertido esa leyenda en realidad en algún lugar de Santa Bárbara.
Original de Otoniel Alvarez, editado por Golgi Alvarez.



8 comentarios:
Buena edición Golgi, estare de vista por tu blog.
Saludos desde Monterrey, N.L.
Hola, tu eres uno de los nominados como: Blog Solidario. Creo que tu blog es muy bueno y vale la pena que sea conocido por las personas que leen mi blog.
Esta iniciativa es para dar a conocer nuevos blogs en el mundo de los bloggers en el Norte y apoyar e incrementar la lectura de los mismos.
Por favor visita este link:
http://silviaporras.blogspot.com/2007/09/sus-blogs-son-y-seran-blogs-solidarios.html
Silvia Porras
Te invito a que hechar un vistazo a mi blog de relatos y me comentes que tal te parece mi iniciativa. Gracias!!
http://shanialife.blogspot.com
buenos textos
Muy buena narración! una sana travesura de esas que no se olvidan.
Felicidades por lo de Blogalaxia!
Un abrazo
:)
Por alguna razón me gusta el suspenso... si que los desconocido nos da cosita no? jejeje
Un beo y feliz año
no faltan los espíritus en los pueblos, esos protagonistas de tantos interesantes cuentos y relatos.
Saludos.
Felicidades por tu blog. Te recomiendo el mío, titulado El Chischil (http://el-chischil.blogspot.com). Espero que también te guste. Un saludo. JL.-
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