Un amor prohibido
El presente relato no intenta en ninguna manera justificar un comportamiento extraño, mucho menos encontrar el hilo de un argumento deductivo de lo que sucedió, eso se lo dejo a quienes llegan al final del escrito con la sorpresa del morbo y el gesto de Garfield en ojos a media pantorrilla. Pero debo reconocer que estos pocos hilvanes de lo acontecido reflejan la intensidad de un asunto que un día cambió la mitad de mi existencia, de mis planes, de mi vida y hasta este momento no me puede dejar tranquilo porque siento una extraña sensación de dolor de huesos por la noche, si, de ese que viene desde el alma y que crispa las lágrimas en un nudo a la garganta.
Nunca la busqué, y sin embargo una noche de sonrisas, la miré de perfil, rostro hermoso dibujado con curvas francesas de la frente a la nariz, luego en plantilla número diez sus labios carnosos humedecían el trazo para cerrar con una suave barbilla a mano alzada, más abajo firmes espirales caligrafiaban una larga cabellera distractora del resto de su silueta; así estaba de entretenido cuando me miró con el pie de la ceja y me dijo:
-¿y estás casado?
Era prohibido, para todos los que me recomendaban las evidencias que los amores habían dejado en sus vidas, tal como mi jefe quien con literales ojos de sapo borracho me lo dijo el primer día.
– Es penqueado, pero usted sabe lo que hace.
–Es cosa tuya me dijeron.
No estoy seguro que pasó, si intento analizar cada una de esas evidencias solo me demuestran que el mundo no está listo para tolerar un amor entregado con toda intensidad en la mitad de un año bisiesto, limitados a ver la vida de los otros en base a las experiencias propias o cercanas; aún presiento que pretenden prohibir las decisiones que nacen de lo que el corazón espontáneo mueve. Caminar por una solitaria calle de Tegucigalpa, besar esos labios un tres de octubre e irse a la casa sin un remordimiento por la decisión requiere un poco más que botar prejuicios; abrazar a esa chica en el lago de Yojoa una vez, repetirlo a los dos meses, al año y a los cinco años sin sentir que la decisión fue errada es creer en el amor prohibido. Sostenerlo por mucho tiempo, es más interesante, cada segundo se vuelve memorable en un escape de semana santa mientras me toma las manos y se aprieta fuertemente en mi pecho hasta alimentar su alma con los latidos cómplices de ese eco melodioso.
A la vez, vivo entregado a ese juego, dos polluelos y diez años de matrimonio me han demostrado que el mundo no está listo para aceptar un amor que cada día se vuelve más emocionante; me lo certifican dos ojos que miran hasta la profundidad del universo cada noche, cuando luego de mi rutina loca por cambiar el mundo acudo a ese amor, sueno el portón para revolver el avispero de los pequeñines, los correteo y los acuesto con la doble intención de dedicar el resto de mi día a amar como la primera vez, a la misma chica del prohibido amor, a quien escogí y con quien me volvería a casar de nuevo, como la primera y única vez que lo he hecho.
Suele ser prohibido amar de verdad.



13 comentarios:
Que aún te duelan los huesos de amor después de 10 años vaya eso si que es amor del bueno, no todos tenemos la dicha de amar y que nos amen con esa intensidad.
Bueno, es mejor en vez que te duelan los moretes :)
Que duro! waw, buena historia,pero sostengo que la medida del amor es amar sin medida....
Preciosa manera (y divertida) de describir un sentimiento profundo.
Le devuelve a uno la confianza en la vida y en el amor que va más allá del enamoramiento del primer día o de la primera semana.
Estoy segura de que mereces esa suerte; suerte que sólo se consigue poniendo en común lo mejor de cada uno.
Un abrazo, amigo
Que buena historia del amor que has decidido alimentar cada día. Con dolor, con sudor, con amor...con todo tu ser! Felicidades por tal azaña, ella es una chica con mucha suerte!
jeje, seguro que es una gran chica.
yo conoci a uno que solo preguntaba quien... quien... quien... quien!!!!!! con una voz metalica y aguda
Te comprendo amigo, a mi me duelen los huesos del amor luego de 11 años, pero que felicidad sentir tan intensamente cada día no?
bueno yo = estoy viviendo un amor prohibido por que el es casado y tiene 36 y yo tengo 14 y se me dio la oportunidad te estar con el y no se que hacer por que soy virgen
bueno yo = estoy viviendo un amor prohibido por que el es casado y tiene 36 y yo tengo 14 y se me dio la oportunidad te estar con el y no se que hacer por que soy virgen
bueno yo = estoy viviendo un amor prohibido por que el es casado y tiene 36 y yo tengo 14 y se me dio la oportunidad te estar con el y no se que hacer por que soy virgen
Eso no es amor niña... ten cuidado no seas
hola yo tambien vivi un amor prohibido por que el era casado yo tenia 17 y el tenia 39 y hoy en dia ya hace 4 años que estamos junto y el dejo a su mujer y hoy estamos junto soy la mujer mas feliz cuando estoy con el
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