Luego de un par de empujones, oler enaguas no bañadas y un insulto recíproco, se lograba llegar hasta la bandeja, donde había que amenazar al anterior en su intento de robar dos pegostes de masa; acto seguido arriesgar los dedos entre filosas cuchillas centrípetas que vomitaban por sus bordes la masa, y sobre todo el imprescindible rezo al creador, que no apareciera una moneda dentro de la masa…
Todo era tan normal, y se repetía cada día del año. Esa mañana dejé a mis cuatro hijos durmiendo al canto de los gallos y el ronroneo de gatos que se cobijaban entre sus costillas; doña Moncha y Carmela me dejaron así que debí ir por mi riesgo, apenas si las encontré por donde Doña Elia, ya venían de regreso con mentirosas sonrisas de pesar.
Muy normal, de regreso, decidí tomar el atajo, doblé en la esquina de Don Tavo San Martín; la madrugada estaba para matar guacos, apenas si se escuchaban gallos cantando y un par de lechuzas cazando pollos en ayunas; frente a la casa de la Profesora Lilí aceleré el paso mientras pasaba por el lugar más tenebroso del recorrido. De repente, pude escuchar gruñidos extraños, que salían del callejón que iba hacia la pesa, sacudí la lámpara buscando el animal, en el miedo de repetir los tropezones sobre vacas dormidas en el campo de La Trinidad.
La luz se reflejó en dos ojos brillantes en la frente de un animal de tamaño navideño que caminaba lentamente; me restregué las pestañas con un dedo masoso, y allí estaba, en medio de la calle, mirándome de forma retadora; caminé lentamente arrastrando los pies en busca de una piedra razonable, pero no la hubo. Vadeé hacia la derecha, y la chancha hizo lo mismo, luego hacia la izquierda y el animal me volvió a acechar; dos lágrimas bajaron por mi mejilla como pingüinos, mientras mi corazón retumbaba al ritmo de rayuela en recreo. Finalmente tomé valor y decidí acercarme, arriesgando el balde de masa al frente; en ese mismo momento estoy segura que reconocí los ojos de un vecino del barrio Los Cálix, creo, pestañas grandes, pupila disparada y las cejas inconfundibles que casi se cerraban en una. Lo reprendí por su nombre, aruñando medio capítulo bíblico y pasé de lado al son de arpegios de ligero andante mientras la chancha me miraba con el enojo y tristeza de alguien a quien su mujer lo dejó por otro hombre.
Después de eso caminé de espaldas, con el foco alumbrándole las pupilas café amarillo, mientras mis talones tropezaban con los caliches del camino. Zas! Sentí que alguien me tocó la espalda, volví la luz para ver quien era, pero no había nadie en toda la oscura callejuela, solo la puerta de Doña Teodosa cayéndose y una mariposa de noche volando por la otra orilla. En la desesperación volví la luz hacia la chancha y esta también había desaparecido, sentí deseos de orinar con esa sensación de los exámenes sorpresa del Profesor Carmelo; luego un terrible gruñido sonó a mi costado tan fuerte como a medio metro, el salto fue impresionante y el gas también; no fue necesario otro versículo bíblico, tomé el balde en el pecho y solté en desesperada carrera hacia la casa, me dio pesar dejar una chancleta en el camino y las mañanas de frío me remuerden los dos tercios de uña en una que le regalé a una piedra.
…ir al molino era tan normal como vivir en Minas de Oro.
9 comentarios:
ta gueno el relato de la chancha ute
Mi papa impartio clases en el Instituo Evangelico Minas de Oro, por la epoca en que describe tu relato
Oye Rul y quien era tu papa y que clase daba?
Bonitillo el blog uste!
Salud!
Pues qué relato más buen mozo... bravísimo!
oiga ute..., bien podría colgar algún capitulito de "las cosas de mi general" de Samuel Villeda Arita..., 'el caso de las vitaminas' podría ser jaja, pa que el pueblo se sonría... es un decir nomá
saludotes!
ejem, será que les pueden poner explicaciones a la muchacha de las cartitas
Relato de pueblo, relajante, hasta me parece que escucho a los guacos desde aquí.
Saludos.
Un espectáculo, muchacho! Hay que ver lo bien que nos entendemos hablando de nuestras cosas a nuestra manera. Hasta me dieron ganas de saber cual era el significado de algunas palabras que, sin embargo, de alguna manera entendía. voy a seguir leyendo!
Wawww...exelent.leyenda, me emociona mucho, creo que me ha pasado algo pararesido al rondar las calles de minas, como dien po ahi..por andartunantiando je je je... saludos a la mara......
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