Solo para exIEMOs
![]() | El bus sonó la bocina bajando la cuesta de Doña Choncita, pasó por la casa de Don Virgilio Cerrato, era aún de día, luego avanzó hasta la esquina del internado de varones del Instituto Evangélico de Minas de Oro, dio la vuelta y se detuvo frente a -¿Seguro que quiere bajarse aquí? -Sí, le contesté- para aquí vengo. |
Bajé del bus, maleta en mano toqué inútilmente la raída puerta de la dirección, que parecía haber sufrido un derrame envejecedor, caminé de regreso por la acera y me detuvo un grueso candado negro que mordía la enmohecida cadena abrazando un portón que reemplazaba las puertas vaivén del largo pasillo en la entrada al Instituto. No pude creer lo que mis ojos veían, la fachada estaba despintada, como Iglesia católica sin párroco, en el tejado se podía ver plantas, los canecillos del alero se desmigajaban en el comején de un recinto en la impresión de haber sido abandonado a su suerte por más de quince años. Atónito, miré el frente del salón de banda, el monte llenaba las encillas de las gradas, donde Don Wyatt de espalda moviera con su batuta la orquestada marcha de un gratuito recital nocturno. Hasta el cielo parecía haber perdido su color, y en un tono fusia invitaba a repetir una escena de silicio en Uz. Sentí lejano el canto de Wilber Enoc y Nahún Moncada, con el uniforme celeste y cinta roja... ...Con dos lempiras compré una vaca...-me pareció oír, en el loco acento inventado por esa generación excepcional. Se me rompió el corazón, el minuto de silencio avergonzó mis mejillas en un balbuceo de miedo y desesperación, sin soportar más quise buscar otra entrada, así que caminé hacia la cancha; también estaba con llave. En sorpresa fantasmal apareció Tey, envejecida increíblemente, no tenía el sendero de zorrillo sobre la frente, simplemente un blanco cenizo le coronaba el arrugado rostro, su vestido en usual verde floriado, sus chancletas siempre de hule parecían haberle llevado a San José del Potrero a pie por diez años. Me abrazó y lloró en mi manga una canción que me temía oír. -Se fueron todos- dijo, con un último moco colgando. Me abrió el portón y se negó a ingresar en un extraño voto de resignación. Caminé por el andén de concreto que apenas se podía ver cubierto por hierba salida de todas partes, las aulas estaban censuradas con podridas puertas en irreverente color ocre, las paredes de bloque comprimido se deterioraban añorando el maquillaje anual de Don Tavo San Martín. Extrañé ver parado junto a la primera puerta a No recordaba una escena similar desde que visité la Zatoca desolada por el Farabundo Martí. Todo era un caos, me senté junto a una vieja piscina llena de sapos que no recordaba haber visto jamás, justo donde estaban los arriates de Don Leonidas. Sentí el vacío que provocaba la perra negra, ahuyentando los canes no oficiales y aplaudida por Todo se había ido, en semejanza al pergamino del Apocalipsis enrollando el bullicio en el vergonzoso silencio que me dolía como piedra en nudo vaquero a media garganta. De pronto abrí los ojos, el cielo volvió a su color azul ante el rechinante tintineo de la varilla boxeando en el tubo de acero, me alegré que era un mal sueño, allí estaba Doña Gladis aporreando el bizarro silbato, era hora de cenar. Seguido del último eco del tubo regresó el chasquido de los bequistas alistando azafates en la barra, se confundía con los incansables periqueos de Doña Nacha, Doña Blanquita sacaba del horno su inigualable pizza, más allá en la banca estaba Merary chineando al gato llamado Liki, se escuchaba el cacareo de las señoritas que no tardaban en asomar por el andén, menos mal, solo estaba soñando... La nostalgia es una medida de los sentimientos de gratitud que se expresa en unidades lacrimales… algunos la escribimos, otros la vivimos, la mayoría | |




4 comentarios:
Hello Golgi.
Muchas gracias por compartir tus sueños (tirando a pesadillas del ayer)pero me alientan muchisimo. Quiero decirte que la mayoria de IEMO'S siempre estamos recordando el colegio, el internado y las cosas vividas en ese entonces. Creo que es porque es la etapa mas feliz de nuestras vidas donde no existen compromisos tan serios como en la adultez. Quiero tambien dejarte saber que en la mayoria de mis sueños siempre aparecen escenas del colegio Evangelico...ademas no falta el profesor Joel y el profesor Manuel Velasquez maestros de la clase de Biblia. Tambien aparece la Profesora Raquel de Ciencias Naturales y Elida de Estudios Sociales. En tiempo de mangos recuerdo el palo que estaba camino al comedor de donde "hay de aquel que tocara esos mangos prohibidos".
Ok,ok,
Gracias de nuevo por compartir con nosotros.
Te saludo con aprecio desde New York.
desde georgia,un hondureno que bien pudo haber contado esa bonita nota cambiando los lugares!!EXCELENTE! miguel guillen
Hi Golgi,
saludos desde el estado de Indiana, USA.
Muchas gacias por publicar una etapa de nuestras vidas. Yo tambien, asi como muchos otros de nuetro Honduras, atendi el Instituto Evangelico de Minas de Oro. Lo menos que te puedo decir es que esos fuero los mejores tiempos de mi vida en Honduras. La manera que la seño toco mi corazon es algo que nunca podre olvidar. Atendi el collegion en el año 1979 - 1981 y tube como numero the preso el 130.
Hay mucho que platicar...mi direction de email es jose.enamorado@us.bosch.com
mantente en contacto
Saludos
Jose Enamorado
"Oh Instituto Evangelico
Representas una parte de mi vida
en tus aulas recibi cosas nuevas para mi........"
AYER ESTUVE RECORDANDO COMO POR 3 HORAS CON CARLOS CASTRO TODO LO QUE PUDIMOS RECORDAR DE AQUELLOS TIEMPOS, COMO NO REIRSE Y PONERSE MELANCOLICO CON TANTAS COSAS VIVIDAS EN EL INTERNADO, LAS TROLEADAS DE LUIS BARRIOS, EL FAMOSO CUARTO MANHATTAN, LA CALIFORNIA, LES CUENTO QUE EN EL 88 SE INICIO Y CONCLUYO LA PISCINA, Y QUIEN CREEN QUE DIO LA PRIMER PALADA, SI FUI YO PORQUE ME CASTIGARON AL ENCONTRARME UNA CARTA DE AMOR PARA KARINA ORDOÑEZ, TODAVIA TENGO GUARDADAS UN PAR DE CAMISETAS CON EL NUMERO 118 GRABADO EN EL CUELLO. OTRO DIA LES CUENTO MAS. UN ABRAZO. LUIS JAEN
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